Los últimos datos pueden ser una golondrina que no hace el verano, pero deben servirnos para reafirmar una convicción: depende de nosotros, de nuestra prudencia y de nuestra constancia que superemos la fase aguda de la pandemia.
Los últimos datos pueden ser una golondrina que no hace el verano, pero deben servirnos para reafirmar una convicción: depende de nosotros, de nuestra prudencia y de nuestra constancia que superemos la fase aguda de la pandemia.