A pesar de la denominación “clase B”, muchas de las películas se convirtieron en clásicos del cine, y lanzaron a directores y actores a la fama y al éxito. El cine clase B también fue el campo de prueba de muchos directores y propició las condiciones para que los cineastas experimentaran y crearan nuevos lenguajes o abordaran temáticas menos comunes.