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En este episodio arrancamos con una reflexión inesperada: nunca ha existido un niño prodigio del humor. Ni uno. Y eso dice mucho sobre lo que es realmente difícil para la inteligencia artificial. Pero luego cambiamos de marcha: si eres de los que lleva semanas mirando Claude de lejos sin saber por dónde entrar, este episodio (y el Premium que lo acompaña) es para ti.
Josu, suscriptor Premium, manda un audio confesando que está paralizado: meses desconectado, vuelve, y de repente todo el mundo tiene agentes, proyectos, chats con miles de mensajes y él no sabe ni por dónde empezar. Víctor responde con lo que le diría a un amigo panadero que no sabe nada de nada.
¿Te identificas con Josu? El episodio Premium de esta semana es exactamente eso: la guía desde cero que Víctor le daría a un amigo que nunca ha tocado Claude. 30 minutos, solo audio, con ejemplos concretos para empezar hoy. → Apúntate al Premium
Víctor acaba de publicar en el área Premium un episodio de 30 minutos pensado específicamente para quienes se sienten como Josu: personas que llevan semanas (o meses) mirando Claude desde la orilla sin dar el paso. En ese episodio encontrarás:
→ Apúntate a No es Asunto Vuestro Premium y escucha el episodio completo hoy.
El otro día leía un artículo en el New England Journal of Medicine, de un neurólogo, que decía algo curioso: hemos visto niños prodigio capaces de interpretar obras dificilísimas al piano o al violín con 7 años, niños haciendo cálculos matemáticos a una velocidad brutal, grandes maestros del ajedrez con 12 años, bailarines y cantantes infantiles extraordinarios con unas voces increíbles.
Pero, curiosamente, nunca hemos visto un niño genuinamente divertido. Un niño haciendo un monólogo durante una hora delante de un público. Tendemos a pensar que disciplinas como las matemáticas, la ciencia, el ajedrez o la música clásica son indicadores de genialidad. Y sí, hay niños muy especiales que lo hacen. Pero contar un chiste sobre un escenario, o en un bar con unos amigos, o en un podcast, exige gestionar simultáneamente un montón de situaciones muy complejas.
Para hacer reír necesitas gestionar al mismo tiempo varias cosas. Primero, lo que piensa el público. Segundo, lo que el público cree que tú piensas. Tercero, lo que espera que vayas a decir a continuación. Y luego, cómo esa expectativa genera una brecha y cómo cerrarla con algo totalmente inesperado: el pushline, que es como se conoce en el mundo del humor.
Y no es fácil. Además, necesitas un dominio total del lenguaje. Cuando yo voy por ahí y tengo que hacer reír en inglés, me cuesta muchísimo más. Cuanto más dominas el lenguaje, mejor humor haces. Y no solo elegir las palabras exactas, sino decirlas con precisión, en el momento exacto. Hace falta también inteligencia emocional para leer cómo está esa sala en ese momento. Y luego una capacidad excepcional de observar algo que todos hemos visto mil veces y encontrar ahí algo cómico que nadie más ha detectado.
¿Por qué hemos visto centenares de niños que tocan el piano como Lang Lang y en cambio no hemos visto a ninguno haciendo algo que en principio parece más simple? Porque no es simple. Porque es muy complejo. Los niños de siete o nueve años no tienen suficiente tiempo de construir todo lo que necesitan intelectualmente para crear humor.
Y por esa misma razón pasa lo siguiente. «Chachi Petit, invéntate un chiste. El chiste más bueno que te puedas inventar.»
Respuesta: «¿Por qué el libro de matemáticas fue a terapia? Porque tenía demasiados problemas.»
Espectacular. No sé si más adelante la inteligencia artificial va a poder crear un humor mejor. Seguramente que técnicamente sí. Pero yo estoy seguro de que, igual que siempre digo que no va a sustituir mi core business, que es el cine documental (porque no se puede sustituir la realidad), en el humor creo que va a pasar algo similar. Porque el humor, para mí, va de quién lo cuenta y desde dónde lo cuenta. Pero esto ya es un debate muy largo.
En lo que sí que ahora mismo la inteligencia artificial nos pasa la mano por la cara es en muchas otras cosas que nos pueden ayudar en nuestra vida cotidiana. Entiendo que muchos de vosotros, si aún no habéis puesto la puntita de los dedos de los pies en esta piscina nueva que se nos ha abierto hace pocas semanas, estéis un poco abrumados.
Y esto es exactamente lo que le pasaba a Josu, que me envió el otro día un audio. Josu es suscriptor de la parte Premium de No es Asunto Vuestro.
Josu explica que ha estado unos meses desconectado por temas de trabajo, el que le paga la hipoteca. Cuando vuelve a No es Asunto Vuestro, se encuentra absolutamente perdido: ve que todo el mundo está súper avanzado en el tema de Claude, hay tanto contenido, empieza a mirar un chat, luego otro, luego la nueva web, y al final está perdidísimo.
Su propuesta: «¿Podrías hacer una especie de guion de qué pasos dar? Tú siempre dices que si lo haces tú lo puede hacer cualquiera, pero hay tanto que no sé para dónde tirar. Un paso a paso para alguien que, como yo, ha estado desconectado los últimos meses y de repente se encuentra con todo el mogollón: todo Dios tiene agentes, todo Dios tiene no sé qué… y busco cualquiera de los chats y tengo cuatro mil mensajes por todos los lados. ¿Por dónde empiezo? Estoy absolutamente paralizado.»
Entiendo esta sensación y me estoy encontrando con un montón de gente que me dice lo mismo. Y os digo una cosa: aunque ahora os parezca un muro enorme, os juro que dedicándole unos minutos, o mejor dicho, quitándose esa tela de delante de la cara y afrontando el problema, poniéndote delante de Claude, en un segundo salís de ese estado.
Y por eso acabo de publicar en la parte Premium de No es Asunto Vuestro un episodio donde explico lo que le diría a un amigo panadero, o abogado, que me preguntara: «Oye, no sé nada de esto, no he entrado en nada, explícamelo desde cero.»
He hecho este episodio intentando ponerlo todo súper fácil: cuáles creo que son las mejores formas de empezar con Claude, con muchos ejemplos de cosas que podéis hacer desde el principio. Como sustituir herramientas que estáis pagando y mejorarlas adaptándolas a lo que realmente os interesa, construir una web personal, arrancar proyectos paralelos con ideas que lleváis tiempo guardadas en el cajón. Un montón de ejemplos que he recopilado de muy buena fe en 30 minutos, solo audio, explicado de la manera más sencilla posible.
Y además, si estáis en la parte Premium de No es Asunto Vuestro, tenemos chats en Telegram, grupos privados donde entre todos nos ayudamos cada día. Eso saca humo.
Bueno, chavales, nos vemos en la parte Premium de No es Asunto Vuestro. ¡Chao!
El episodio Premium de esta semana es la guía desde cero que Víctor le daría a cualquier persona que no haya tocado Claude en su vida: 30 minutos, ejemplos concretos, y acceso a la comunidad en Telegram donde cada día se comparte todo lo que funciona de verdad.
→ Apúntate a No es Asunto Vuestro Premium
Noesasuntovuestro.com
By Victor Correal5
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En este episodio arrancamos con una reflexión inesperada: nunca ha existido un niño prodigio del humor. Ni uno. Y eso dice mucho sobre lo que es realmente difícil para la inteligencia artificial. Pero luego cambiamos de marcha: si eres de los que lleva semanas mirando Claude de lejos sin saber por dónde entrar, este episodio (y el Premium que lo acompaña) es para ti.
Josu, suscriptor Premium, manda un audio confesando que está paralizado: meses desconectado, vuelve, y de repente todo el mundo tiene agentes, proyectos, chats con miles de mensajes y él no sabe ni por dónde empezar. Víctor responde con lo que le diría a un amigo panadero que no sabe nada de nada.
¿Te identificas con Josu? El episodio Premium de esta semana es exactamente eso: la guía desde cero que Víctor le daría a un amigo que nunca ha tocado Claude. 30 minutos, solo audio, con ejemplos concretos para empezar hoy. → Apúntate al Premium
Víctor acaba de publicar en el área Premium un episodio de 30 minutos pensado específicamente para quienes se sienten como Josu: personas que llevan semanas (o meses) mirando Claude desde la orilla sin dar el paso. En ese episodio encontrarás:
→ Apúntate a No es Asunto Vuestro Premium y escucha el episodio completo hoy.
El otro día leía un artículo en el New England Journal of Medicine, de un neurólogo, que decía algo curioso: hemos visto niños prodigio capaces de interpretar obras dificilísimas al piano o al violín con 7 años, niños haciendo cálculos matemáticos a una velocidad brutal, grandes maestros del ajedrez con 12 años, bailarines y cantantes infantiles extraordinarios con unas voces increíbles.
Pero, curiosamente, nunca hemos visto un niño genuinamente divertido. Un niño haciendo un monólogo durante una hora delante de un público. Tendemos a pensar que disciplinas como las matemáticas, la ciencia, el ajedrez o la música clásica son indicadores de genialidad. Y sí, hay niños muy especiales que lo hacen. Pero contar un chiste sobre un escenario, o en un bar con unos amigos, o en un podcast, exige gestionar simultáneamente un montón de situaciones muy complejas.
Para hacer reír necesitas gestionar al mismo tiempo varias cosas. Primero, lo que piensa el público. Segundo, lo que el público cree que tú piensas. Tercero, lo que espera que vayas a decir a continuación. Y luego, cómo esa expectativa genera una brecha y cómo cerrarla con algo totalmente inesperado: el pushline, que es como se conoce en el mundo del humor.
Y no es fácil. Además, necesitas un dominio total del lenguaje. Cuando yo voy por ahí y tengo que hacer reír en inglés, me cuesta muchísimo más. Cuanto más dominas el lenguaje, mejor humor haces. Y no solo elegir las palabras exactas, sino decirlas con precisión, en el momento exacto. Hace falta también inteligencia emocional para leer cómo está esa sala en ese momento. Y luego una capacidad excepcional de observar algo que todos hemos visto mil veces y encontrar ahí algo cómico que nadie más ha detectado.
¿Por qué hemos visto centenares de niños que tocan el piano como Lang Lang y en cambio no hemos visto a ninguno haciendo algo que en principio parece más simple? Porque no es simple. Porque es muy complejo. Los niños de siete o nueve años no tienen suficiente tiempo de construir todo lo que necesitan intelectualmente para crear humor.
Y por esa misma razón pasa lo siguiente. «Chachi Petit, invéntate un chiste. El chiste más bueno que te puedas inventar.»
Respuesta: «¿Por qué el libro de matemáticas fue a terapia? Porque tenía demasiados problemas.»
Espectacular. No sé si más adelante la inteligencia artificial va a poder crear un humor mejor. Seguramente que técnicamente sí. Pero yo estoy seguro de que, igual que siempre digo que no va a sustituir mi core business, que es el cine documental (porque no se puede sustituir la realidad), en el humor creo que va a pasar algo similar. Porque el humor, para mí, va de quién lo cuenta y desde dónde lo cuenta. Pero esto ya es un debate muy largo.
En lo que sí que ahora mismo la inteligencia artificial nos pasa la mano por la cara es en muchas otras cosas que nos pueden ayudar en nuestra vida cotidiana. Entiendo que muchos de vosotros, si aún no habéis puesto la puntita de los dedos de los pies en esta piscina nueva que se nos ha abierto hace pocas semanas, estéis un poco abrumados.
Y esto es exactamente lo que le pasaba a Josu, que me envió el otro día un audio. Josu es suscriptor de la parte Premium de No es Asunto Vuestro.
Josu explica que ha estado unos meses desconectado por temas de trabajo, el que le paga la hipoteca. Cuando vuelve a No es Asunto Vuestro, se encuentra absolutamente perdido: ve que todo el mundo está súper avanzado en el tema de Claude, hay tanto contenido, empieza a mirar un chat, luego otro, luego la nueva web, y al final está perdidísimo.
Su propuesta: «¿Podrías hacer una especie de guion de qué pasos dar? Tú siempre dices que si lo haces tú lo puede hacer cualquiera, pero hay tanto que no sé para dónde tirar. Un paso a paso para alguien que, como yo, ha estado desconectado los últimos meses y de repente se encuentra con todo el mogollón: todo Dios tiene agentes, todo Dios tiene no sé qué… y busco cualquiera de los chats y tengo cuatro mil mensajes por todos los lados. ¿Por dónde empiezo? Estoy absolutamente paralizado.»
Entiendo esta sensación y me estoy encontrando con un montón de gente que me dice lo mismo. Y os digo una cosa: aunque ahora os parezca un muro enorme, os juro que dedicándole unos minutos, o mejor dicho, quitándose esa tela de delante de la cara y afrontando el problema, poniéndote delante de Claude, en un segundo salís de ese estado.
Y por eso acabo de publicar en la parte Premium de No es Asunto Vuestro un episodio donde explico lo que le diría a un amigo panadero, o abogado, que me preguntara: «Oye, no sé nada de esto, no he entrado en nada, explícamelo desde cero.»
He hecho este episodio intentando ponerlo todo súper fácil: cuáles creo que son las mejores formas de empezar con Claude, con muchos ejemplos de cosas que podéis hacer desde el principio. Como sustituir herramientas que estáis pagando y mejorarlas adaptándolas a lo que realmente os interesa, construir una web personal, arrancar proyectos paralelos con ideas que lleváis tiempo guardadas en el cajón. Un montón de ejemplos que he recopilado de muy buena fe en 30 minutos, solo audio, explicado de la manera más sencilla posible.
Y además, si estáis en la parte Premium de No es Asunto Vuestro, tenemos chats en Telegram, grupos privados donde entre todos nos ayudamos cada día. Eso saca humo.
Bueno, chavales, nos vemos en la parte Premium de No es Asunto Vuestro. ¡Chao!
El episodio Premium de esta semana es la guía desde cero que Víctor le daría a cualquier persona que no haya tocado Claude en su vida: 30 minutos, ejemplos concretos, y acceso a la comunidad en Telegram donde cada día se comparte todo lo que funciona de verdad.
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