Una aspiración tan vieja como la propia filosofía documentada por primera vez por Epicúreo de Samos en el siglo IV a.c. No tener dolor en el cuerpo ni turbación en el alma. Magnífico, dice ella. Date la vuelta, di algo amoroso así como lo sientas. Cuando rompemos me siento perdido. Cambios, drogas. La historia de un sol matutino interrumpido por la lluvia. Dormir en el lado izquierdo de la cama.