El Evangelio del II Domingo del Tiempo Ordinario nos ofrece el testimonio de Juan Bautismo sobre Jesús, reconociéndolo como “el cordero de Dios”, invitándonos a reconocerlo también desde nuestro Bautismo. En su reflexión, el padre Johan Pacheco habla de la experiencia que mediante la gracia del Espíritu Santo podemos también ser testigos de Cristo.