Un duelo no es una enfermedad sino una reacción natural ante una situación vital estresante. Porque nuestra identidad e historia de vida se ven sacudidas, rotas, se fraccionan. Perdemos al ser amado, nuestro biografía emocional y vinculativa se ve amenazada. Por ello, el duelo es lo natural. Pero se puede complicar y hacerse patológico. Ansiedad, síntomas depresivos... Los médicos de Atención Primaria son los primeros que suelen detectar cuándo el duelo se está haciendo dañino para la salud