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Como Llegar al corazón de la conducta de nuestros hijos.Quiero comenzar con una pregunta que probablemente todos los padres se han hecho alguna vez: ¿Por qué mi hijo sigue haciendo lo mismo si ya se lo expliqué cien veces? Tal vez le dijiste que no mintiera… y volvió a mentir. Le enseñaste a compartir… y volvió a pelear por un juguete. Le corregiste por responder mal… y volvió a hacerlo. Y entonces surge la frustración. Pensamos: “¿Qué estoy haciendo mal?” Porque, si somos honestos, muchas veces la crianza parece una batalla interminable contra las conductas de nuestros hijos.
Corregimos. Advertimos. Castigamos. Recordamos reglas.
Y aun así, los problemas regresan.
Pero ¿qué pasaría si el verdadero problema no fuera la conducta?
¿Y si lo que vemos fuera solamente la superficie de algo mucho más profundo?
Hoy vamos a descubrir una verdad transformadora para la crianza cristiana:
La conducta nunca es el problema principal.
La conducta es el síntoma.
El corazón es la raíz.
Y cuando entendemos esto, cambia completamente nuestra manera de educar a nuestros hijos.
By Faro de esperanzaComo Llegar al corazón de la conducta de nuestros hijos.Quiero comenzar con una pregunta que probablemente todos los padres se han hecho alguna vez: ¿Por qué mi hijo sigue haciendo lo mismo si ya se lo expliqué cien veces? Tal vez le dijiste que no mintiera… y volvió a mentir. Le enseñaste a compartir… y volvió a pelear por un juguete. Le corregiste por responder mal… y volvió a hacerlo. Y entonces surge la frustración. Pensamos: “¿Qué estoy haciendo mal?” Porque, si somos honestos, muchas veces la crianza parece una batalla interminable contra las conductas de nuestros hijos.
Corregimos. Advertimos. Castigamos. Recordamos reglas.
Y aun así, los problemas regresan.
Pero ¿qué pasaría si el verdadero problema no fuera la conducta?
¿Y si lo que vemos fuera solamente la superficie de algo mucho más profundo?
Hoy vamos a descubrir una verdad transformadora para la crianza cristiana:
La conducta nunca es el problema principal.
La conducta es el síntoma.
El corazón es la raíz.
Y cuando entendemos esto, cambia completamente nuestra manera de educar a nuestros hijos.