Ya con 3 hijas en edad universitaria (1 casada) me doy cuenta que entro a una nueva etapa en mi vida. Y lo que lo hace más fácil es que desde un comienzo sabia que mis hijas no son MIAS... y es importante irles dando la libertad y el espacio para que ellas vayan creciendo a su manera, para que nuestras creencias se conviertan en sus convicciones.