La raíz de amargura se contagia, así como los deseos de venganza que aprisionan una vida. La biblia nos enseña, a través de la vida de José, cómo actuar frente a personas que han causado una herida profunda. José comprendió que no eran sus hermanos quienes habian determinado su futuro sino que fue DIos quien dispuso de esas circunstancias para un propósito mayor.