Los objetos de escritorio se merecen su hueco en Como el agua, ellos que tanto han hecho por el homo sapiens.
Los artilugios que nos visitan nacieron para vivir entre nuestras manos y ante nuestros ojos, para que nos ejercitáramos en el noble arte de la comunicación los unos con los otros y acompañaran a las personas en el proceso de convertirse en tales, en el aprendizaje y en la creación cultural.
Vamos a acotarlos en el tiempo, repasaremos historias que van desde que dejaron de usarse las plumas de ganso hasta que llegó el imperio del bolígrafo. Es decir, la era anterior a la de la escritura en ordenadores y móviles y no será solo un viaje a la Historia en mayúsculas sino también o sobre todo a la historia singular e irrepetible de cada cual.