
Sign up to save your podcasts
Or


En este episodio exploramos una idea tan incómoda como poderosa: el realismo capitalista, concepto desarrollado por el pensador británico Mark Fisher. Según Fisher, vivimos atrapados en una especie de jaula mental colectiva donde parece más fácil imaginar el colapso del planeta que una sociedad organizada fuera del capitalismo.
A través de referencias culturales como la película Children of Men, se analiza cómo muchas distopías actuales no imaginan mundos realmente distintos, sino versiones más oscuras del presente: sociedades agotadas, instituciones rotas, crisis climática, soledad, precariedad y una sensación constante de que no hay alternativa. El futuro, en vez de abrirse como promesa, aparece como ruina programada.
Pero frente a ese pesimismo aparece una respuesta luminosa: el solarpunk. Este movimiento propone imaginar futuros sostenibles, comunitarios y tecnológicamente avanzados, pero no dominados por la explotación ni por el consumo infinito. No se trata solo de estética verde y edificios cubiertos de plantas; el solarpunk funciona como una herramienta política y cultural para recuperar la capacidad de imaginar otros caminos.
El episodio plantea una pregunta de fondo: ¿hemos perdido la imaginación política? Si el sistema actual parece inevitable, quizá el primer acto de resistencia no sea destruir nada, sino volver a imaginar. Porque antes de construir otro mundo, hay que ser capaces de soñarlo.
En definitiva, estas fuentes nos llevan desde la oscuridad del realismo capitalista hasta la esperanza activa del solarpunk, recordándonos que el futuro no está escrito. Aunque a veces nos vendan el apocalipsis como destino inevitable, todavía queda margen para pensar, crear y vivir de otra manera.
By Sam MikelEn este episodio exploramos una idea tan incómoda como poderosa: el realismo capitalista, concepto desarrollado por el pensador británico Mark Fisher. Según Fisher, vivimos atrapados en una especie de jaula mental colectiva donde parece más fácil imaginar el colapso del planeta que una sociedad organizada fuera del capitalismo.
A través de referencias culturales como la película Children of Men, se analiza cómo muchas distopías actuales no imaginan mundos realmente distintos, sino versiones más oscuras del presente: sociedades agotadas, instituciones rotas, crisis climática, soledad, precariedad y una sensación constante de que no hay alternativa. El futuro, en vez de abrirse como promesa, aparece como ruina programada.
Pero frente a ese pesimismo aparece una respuesta luminosa: el solarpunk. Este movimiento propone imaginar futuros sostenibles, comunitarios y tecnológicamente avanzados, pero no dominados por la explotación ni por el consumo infinito. No se trata solo de estética verde y edificios cubiertos de plantas; el solarpunk funciona como una herramienta política y cultural para recuperar la capacidad de imaginar otros caminos.
El episodio plantea una pregunta de fondo: ¿hemos perdido la imaginación política? Si el sistema actual parece inevitable, quizá el primer acto de resistencia no sea destruir nada, sino volver a imaginar. Porque antes de construir otro mundo, hay que ser capaces de soñarlo.
En definitiva, estas fuentes nos llevan desde la oscuridad del realismo capitalista hasta la esperanza activa del solarpunk, recordándonos que el futuro no está escrito. Aunque a veces nos vendan el apocalipsis como destino inevitable, todavía queda margen para pensar, crear y vivir de otra manera.