La palabra de Dios es como una semilla, que cuando se siembra debe producir fruto. Sin embargo todo depende del terreno, ¿Cómo está tu terreno? (Marcos 4:1-9)
La palabra de Dios es como una semilla, que cuando se siembra debe producir fruto. Sin embargo todo depende del terreno, ¿Cómo está tu terreno? (Marcos 4:1-9)