Owen ha sido, con toda seguridad, el más científico de cuantos socialistas existieron antes de Marx (y tal vez, incluso más que Marx): siguiendo la experiencia de su suegro como empresario, y con un plan metódico y bien desarrollado, se lanzó a la construcción de la perfecta sociedad socialista en New Harmony, después de haber logrado el éxito en su fábrica de New Lannark.
Sin embargo, nada fue como él esperaba, y se consumó el mayor de los fracasos en el que puede caer un científico: ser lo bastante obtuso como para no aceptar la evidencia del experimento fallido.