1. Orar con la intención de entender el propósito de Dios detrás de todo.
2. Sigue sirviendo enfocado en Dios, no en las circunstancias.
3. Tenga un espacio de enriquecimiento personal.
4. Regrese una y otra vez a la palabra de Dios.
5. Agradece por el regalo de vivir.