Los influencers han pasado a ser herramientas de la industria publicitaria, y mueven 8000 millones de dólares al año, haciendo de su actividad en redes su principal fuente de ingresos y en algunos casos, una verdadera empresa. La interacción entre el influencer y su audiencia, y entre las marcas y el influencer se encuentra regulada por la normativa de consumo.