Llega la recta final del curso escolar, con todo lo que ello supone... Son unas semanas de sentimientos encontrados, en donde en algunos casos podemos hablar de alegría y satisfacción, pero en otros muchos la sensación es de angustia, estrés, miedo o incertidumbre, en otras. Para el alumnado que ha ido bien durante el curso, no hay problema; pero para quien que se le ha hecho el curso más difícil y no ha conseguido llegar a los mínimos ni a los objetivos establecidos, la cosa cambia. Los hay que con un último empujón final les basta, aunque si no se ha logrado a lo largo del curso es complicado que lo saquen en mayo. Para otros, sin embargo, se valora directamente la repetición de curso; una propuesta que angustia mucho, tanto al/la menor como a la propia familia.