Hemos visto cientos de personas ser libres de este vicio; de este espíritu de lujuria que las lleva a masturbarse, pero para que esto suceda, ellas tienen que arrepentirse delante de Dios. Entonces ser ministradas y liberadas con el poder del señor.
Hemos visto cientos de personas ser libres de este vicio; de este espíritu de lujuria que las lleva a masturbarse, pero para que esto suceda, ellas tienen que arrepentirse delante de Dios. Entonces ser ministradas y liberadas con el poder del señor.