La confesión de nuestros pecados a Dios siempre produce una limpieza total en la vida del ser humano. Si has ofendido a Dios, confiesa tu pecado busca que él cree un corazón nuevo y un espíritu recto delante de él.
La confesión de nuestros pecados a Dios siempre produce una limpieza total en la vida del ser humano. Si has ofendido a Dios, confiesa tu pecado busca que él cree un corazón nuevo y un espíritu recto delante de él.