El éxito es una meta que no se alcanza por arte de magia o asignación. Debemos trabajar y hacer nuestra parte, Dios entonces bendice nuestros esfuerzos tal como lo hizo con Ezequías.
El éxito es una meta que no se alcanza por arte de magia o asignación. Debemos trabajar y hacer nuestra parte, Dios entonces bendice nuestros esfuerzos tal como lo hizo con Ezequías.