La violencia machista se alimenta de desigualdad entre hombres y mujeres, de tolerancia social y de impunidad. Desmontar este entramado que justifique y perpetua la violencia es responsabilidad de las familias, de los medios de comunicación, de las iglesias, de las organizaciones de la sociedad civil y por supuesto de Estado como garante del derecho de las mujeres y la niñez a vivir libres de violencia.
En los programas anteriores analizamos el estado de la violencia machista en El Salvador, Honduras y Guatemala. En esta ocasión hablaremos sobre Nicaragua. Nos acompañan dos integrantes de colectivos con una larga trayectoria en la lucha contra la violencia.