Como consecuencia de la revolución francesa, todo cambió. Incluso la música. Fue abandonado el clavecín por considerarlo decadente, llegando a estar mal mirado el hecho de tocarlo. Por esa razón se mimaron las interpretaciones con el fortepiano.
En la presente se sesión aparecen dos compositores rusos que vivieron una situación similar con la revolución rusa. Todo aquello que se refiriese a cosas intimas desde el punto de vista artístico, era rechazado porque decían que atentaba contra el concepto común de pueblo o masa.
Ambos compositores vivieron en un mundo así y crearon obras maravillosas. A Turina le pasó algo similar hacia el final de su vida.