Una visión del clima con la suficiente amplitud de miras para remontarnos a los últimos 500 años nos lleva a la evidencia de que los inviernos extraordinariamente fríos son patrimonio de los cuatro siglos anteriores al XX.
un invierno extraordinario es mucho más que eso y sólo merece tal calificativo cuando nos encontramos ante un periodo prolongado de temperaturas muy inferiores a las normales. A lo largo de la historia, los inviernos más sobresalientes se han caracterizado por la persistencia de los hielos durante varias semanas o meses, no admitiendo comparación con aquellos casos en los que se ha producido una invasión de aire polar aislada.