Durante el último tercio del siglo XVIII e inicios del XIX, el piano se afianza como instrumento de moda y como uno de los más relevantes del panorama musical. Surgen numerosos virtuosos de concierto que fundamentan su éxito en pianísticos fuegos de artificio y que improvisan sobre temas populares y óperas de sus contemporáneos.
El estilo de Johann Nepomuk Hummel deriva claramente de Mozart y puede situarse como una forma de transición entre la tradición del siglo XVIII y las innovaciones pianísticas del siglo XIX. Su mayor mérito fue su aportación al desarrollo de la técnica pianística. Por la elegancia y facilidad para la improvisación, que le valieron un gran éxito, Hummel fue comparado en su época con Beethoven y gozó de su mismo prestigio.