Felix Weingartner:
Tan sólo tenía veintidós ocho años cuando alcanzó la plaza de director de orquesta de la corte, o sea del teatro de la Ópera, y los conciertos sinfónicos de Berlín, pero en 1897 abandonó la dirección de las obras escénicas para conservar solamente la de las sinfónicas. Poco tiempo después se estableció en Múnich como director la orquesta Kaim y conjunto emprendió una serie de viajes por Europa. De 1908 a 1911 fue director de la Ópera Imperial de Viena, y este cargo fue el último fijo, porque a partir de entonces se dedicó con mayor intensidad a la composición.