En la mitología griega, la constelación de Virgo es la representación de Astrea, una titánide, hija de Zeus y Temis, quien era la diosa virgen que llevaba los rayos de Zeus en sus brazos y representaba la justicia humana frente a su madre que representaba la divina. Fue también la última inmortal que vivió entre los humanos durante la Edad dorada de Crono, abandonando la tierra en último lugar cuando ésta se envileció tanto en la Edad del bronce que ya no pudo la justicia existir allí. Zeus la subió al cielo, situándola entre las estrellas como la constelación Virgo, y la balanza de la justicia que llevaba en las manos se convirtió en la cercana constelación Libra.