Durante este elevado punto del año nuestro gran servicio consiste en prepararnos espiritualmente, para recibir la energía que se vierte en la humanidad y mantener la conexión interna en la vida diaria, visualizándonos como un canal puro de luz alineado con la nota clave de Tauro: “Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es Luz”. Ante nosotros permanecen las metas de “ver claramente, pura voluntad gozosa y muerte de los deseos de la personalidad”, y a medida que se alcanzan progresivamente estos objetivos, resulta posible vivir conscientemente dentro del aura del grupo espiritual al cual nuestra alma pertenece.