La principal diferencia entre comedia y farsa está en sus afanes primarios. Mientras la comedia intenta reconciliar al espectador con sus propios vicios humanos (y así mantenerlos bajo control en sociedad), la farsa pretende denunciar una realidad oculta, ignorada o controlada. A diferencia de la comedia, la farsa no siempre moverá a la risa, pero siempre conmoverá la vergüenza del espectador. La comedia tiene una profundidad conceptual mayor, en la que el conflicto emana de los defectos del personaje, de sus propias contradicciones y de sus malas decisiones. No así en la farsa, donde son, principalmente, la situación y las acciones las que soportan la tensión dramática. Es decir, la risa en la comedia es reflexiva, mientras que en la farsa la risa es impulsiva e irreflexiva.