La ruptura de Enrique VIII con la Iglesia de Roma en la primera mitad del siglo XVI y la posterior creación de la Iglesia anglicana provocaron un empobrecimiento de la música religiosa en Inglaterra.
La nueva iglesia eligió como canto para sus servicios litúrgicos el anthem, especie de himno o antífona en lengua inglesa, a cuatro voces y de estilo muy parecido al motete. Entre sus compositores destacaron Thomas Tallis y, sobre todo su discípulo William Byrd, conocido como “el Palestrina Inglés”, cuyas obras tienen como principal característica su riqueza armónica.