Es normal que en nuestro día a día tengamos conflictos, pero lo que no podemos permitir es que estos conflictos se conviertan en peleas. Cuando hay peleas es porque en nuestro corazón ha aparecido envidia, celos, orgullo o egoísmo.
Es normal que en nuestro día a día tengamos conflictos, pero lo que no podemos permitir es que estos conflictos se conviertan en peleas. Cuando hay peleas es porque en nuestro corazón ha aparecido envidia, celos, orgullo o egoísmo.