Algo muy común entre las personas es compararse con los demás; comparamos nuestro esfuerzo con el de los demás y al hacer eso le ponemos condiciones a Dios y cuando esas condiciones no se cumplen nos lamentamos de servirle a Dios.
En este mensaje te invito a aprender de manera muy practica como evitar compararnos, dejar de condicionar a Dios y dejar de lamentarnos para entonces comenzar a conocer realmente a Jesús en nuestras vidas y llegar a una verdadera felicidad.