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David K Bernard...
El tema central del texto es la afirmación de que la Deidad es una unidad indivisible, desestimando la noción de personalidades o mentes distintas que posean conocimiento independiente. El autor considera "un argumento peligroso" la creencia en intercambios de conocimiento entre distintas "personas" de la Deidad, ya que "implica que podría existir una persona en la Deidad que sabe algo que otra persona no sabe". Esta implicación, según el texto, "conduce al triteísmo o al politeísmo", una idea que se busca refutar.
El texto aborda pasajes bíblicos que podrían interpretarse erróneamente como evidencia de intercambio de conocimiento o separación entre las "personas" de la Deidad.
El autor explica que Mateo 11:27 ("Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar") no implica un conocimiento que una persona de la Deidad posea y otra no. En cambio, se interpreta como una declaración de que "nadie puede entender quién es el Hijo (la manifestación de Dios en carne) sin una revelación divina (del Padre)". Se refuerza esta idea con Mateo 16:17, donde Jesús dice a Pedro: "no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos". La revelación de la naturaleza de Dios al hombre se da "por medio de la encarnación—por medio de Cristo Jesús, el hijo de Dios".
El texto analiza Romanos 8:26-27 ("el Espíritu mismo intercede por nosotros" y "el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu") y I Corintios 2:10-11 ("el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios"). El autor enfatiza que estas declaraciones "indican solamente una pluralidad de funciones del Espíritu", y no una separación.
El mensaje subyacente de todo el texto es la afirmación de una Deidad unitaria, donde las distintas "funciones" atribuidas al Padre, Hijo y Espíritu Santo no implican mentes o voluntades separadas o conocimientos independientes, sino la manifestación de un solo ser divino en diferentes capacidades. La implicación de cualquier tipo de "intercambio de ciencia" entre supuestas "personas" separadas en la Deidad es rotundamente rechazada por considerarse una vía hacia doctrinas heréticas como el triteísmo o el politeísmo. La Deidad es un solo Espíritu, con una única mente y conocimiento.
Refutación de la Noción de Intercambio de Conocimiento entre "Personas" Divinas
Interpretación de Mateo 11:27: Revelación, no Intercambio de Conocimiento Interno
Interpretación de Romanos 8:26-27 y I Corintios 2:10-11: Pluralidad de Funciones, no Separación de Esencia
Conclusión: Un Solo Espíritu y una Sola Mente en la Deidad
By SEMBRANDO CON FE Y ESPERANZADavid K Bernard...
El tema central del texto es la afirmación de que la Deidad es una unidad indivisible, desestimando la noción de personalidades o mentes distintas que posean conocimiento independiente. El autor considera "un argumento peligroso" la creencia en intercambios de conocimiento entre distintas "personas" de la Deidad, ya que "implica que podría existir una persona en la Deidad que sabe algo que otra persona no sabe". Esta implicación, según el texto, "conduce al triteísmo o al politeísmo", una idea que se busca refutar.
El texto aborda pasajes bíblicos que podrían interpretarse erróneamente como evidencia de intercambio de conocimiento o separación entre las "personas" de la Deidad.
El autor explica que Mateo 11:27 ("Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar") no implica un conocimiento que una persona de la Deidad posea y otra no. En cambio, se interpreta como una declaración de que "nadie puede entender quién es el Hijo (la manifestación de Dios en carne) sin una revelación divina (del Padre)". Se refuerza esta idea con Mateo 16:17, donde Jesús dice a Pedro: "no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos". La revelación de la naturaleza de Dios al hombre se da "por medio de la encarnación—por medio de Cristo Jesús, el hijo de Dios".
El texto analiza Romanos 8:26-27 ("el Espíritu mismo intercede por nosotros" y "el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu") y I Corintios 2:10-11 ("el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios"). El autor enfatiza que estas declaraciones "indican solamente una pluralidad de funciones del Espíritu", y no una separación.
El mensaje subyacente de todo el texto es la afirmación de una Deidad unitaria, donde las distintas "funciones" atribuidas al Padre, Hijo y Espíritu Santo no implican mentes o voluntades separadas o conocimientos independientes, sino la manifestación de un solo ser divino en diferentes capacidades. La implicación de cualquier tipo de "intercambio de ciencia" entre supuestas "personas" separadas en la Deidad es rotundamente rechazada por considerarse una vía hacia doctrinas heréticas como el triteísmo o el politeísmo. La Deidad es un solo Espíritu, con una única mente y conocimiento.
Refutación de la Noción de Intercambio de Conocimiento entre "Personas" Divinas
Interpretación de Mateo 11:27: Revelación, no Intercambio de Conocimiento Interno
Interpretación de Romanos 8:26-27 y I Corintios 2:10-11: Pluralidad de Funciones, no Separación de Esencia
Conclusión: Un Solo Espíritu y una Sola Mente en la Deidad