Nicolás Conde es un joven porteño que desde su infancia sueña con ser ingeniero. Son muchas las propuestas para esta carrera en nuestro país que, además, cuenta con una gran cantidad de especializaciones que, si no sabemos exactamente lo que estamos buscando, puede confundir un poco.Luego de la escuela primaria comenzó el secundario con especialización en mecánica, fundamentalmente porque le gustan los autos, pero con el objetivo de seguir con la ingeniería mecánica. Hasta que, por esas cosas del destino, se cruzó con la ingeniería espacial y fue cuando todo cambió. “Me gustan los motores” dijo alguna vez “pero cuando me crucé con esto, me apasionó tanto que los cambié por lo motores de cohetes”El cambio se produjo cuando se cruzó con una publicidad que anunciaba la carrera y no dudó más. Allí estaba todo lo que quería aprender. la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), por iniciativa del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, creó la carrera de Ingeniería Espacial, la primera en su tipo en América Latina y que apunta a generar profesionales acordes a las necesidades del país.Promediando la carrera dio sus primeros pasos en el mundo laboral, trabajó en el instituto de la universidad, y finalmente accedió a una pasantía en el lugar soñado: la CONAE. Nicolás participó en el diseño de un instrumento SAR para el proyecto integrador llamado Focus. “Se trata del monitoreo de infraestructuras críticas, como represas, edificios y puentes, porque se puede ayudar a prevenir y tomar medidas antes de un colapso”, detalló Nicolás Conde, el primer ingeniero espacial de nuestro país en diálogo con Sin Misterio, el podcast de ciencia y tecnología de Télam Digital.