La Palabra de Dios nos indica que debemos perfeccionar la Santidad; que es la separación del pecado, de lo malo. Un cristiano que realmente vive en Santidad, ayuda a todos los que le rodean; sin excepción: inclusive a los animales. Si el creyente se consagra a Dios, alcanza sus grandes y maravillosas promesas. Una de sus promesas es, que si vivimos en Santidad: un día le veremos.