Qué les podemos decir cabres, en este capítulo lloramos. Dos veces. Obvio que veníamos tomados ya porque el @diegosporzio se va de vacaciones y la @aldeapardo se va a vivir a Viña en unas semanas, rompiendo nuestra racha de varios años de vernos mucho (fuimos las primeras personas que vimos post cuarentena por ejemplo) y distanciándonos geográficamente. Ya estábamos tristes.
Pero hay que resaltar que nos removió la calidad de las historias en este capítulo dedicado a sus más grandes penas de amor, y supimos inmediatamente que éste es un clásico instantáneo. Un clásico de navidad, si podemos permitírnoslo. Tengan los pañuelitos cerca.