La fe no tiene nada que ver con nuestra perfección ante Dios sino con la confianza que depositamos en Él. Podremos ser imperfectos, pero no dejamos de ser sus hijos y sus coherederos con Cristo.
La fe no tiene nada que ver con nuestra perfección ante Dios sino con la confianza que depositamos en Él. Podremos ser imperfectos, pero no dejamos de ser sus hijos y sus coherederos con Cristo.