Fuimos llamados a lo eterno y como hijos no debemos improvisar, sino guiarnos por la palabra. Lo temporal no gobierna lo eterno.
Dios se mueve mediante un orden, no por sentimientos.
Hechos 26:15-16
15. Yo pregunté: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor me dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
16. Ponte de pie, que me he aparecido a ti porque tú vas a ser ministro y testigo de lo que has visto, y de otras que aún te voy a mostrar.