Hay momentos en los que la fe no aclara nada.
Las preguntas siguen ahí, las situaciones no cambian y el camino se siente más largo de lo esperado.
Este episodio no intenta explicar lo que no se entiende.
Acompaña a quienes siguen creyendo sin respuestas claras, a quienes permanecen no por seguridad, sino por fidelidad.
Creer sin entender no es una fe débil.
Es una fe honesta, cansada a veces, pero real.
Un espacio breve para quedarte, respirar y presentar delante de Dios una fe que no tiene todas las respuestas… pero no se va.