A lo largo de las últimas décadas, España ha sido escenario de diversas sectas destructivas que, bajo la promesa de libertad, autoconocimiento o evolución espiritual, terminaron convirtiéndose en sistemas de control y abuso. Desde Edelweiss, que en los años setenta manipuló a menores con delirios místico-nazis; pasando por la comuna de Otto Muehl, que disfrazó de arte y liberación sexual una estructura autoritaria; hasta EVOL, en Zaragoza. Nos lo cuenta Virginia González