¿Existe el crimen perfecto o solo una mala investigación? Los asesinos de Elisa Abruñedo, el holandés de Petín o Carlos Alberto Videira creían que iban a librarse de la justicia pero nada escapa al ojo policial. Años de trabajo entre árboles genealógicos y el gen único de los pelirrojos, la simple casualidad o una novedosa técnica de reconstrucción facil permitió atrapar a tres criminales que se creían impunen.