Cuando tratamos con la gente debemos recordar que no tratamos con criaturas lógicas. Tratamos con criaturas emotivas, criaturas llenas de prejuicios e impulsadas por el orgullo y la vanidad.
Cuando tratamos con la gente debemos recordar que no tratamos con criaturas lógicas. Tratamos con criaturas emotivas, criaturas llenas de prejuicios e impulsadas por el orgullo y la vanidad.