José Julián Martí Pérez alumbró el destino de una Patria subyugada y aunque su traje negro, en señal de luto por la “novia” sometida, no irradiaba señal de luz su ideario solo guardaba para los humildes las transparentes jornada de un amanecer sin amos. Recordar al Maestro en el aniversario 165 de su natalicio es revivir el pensamiento del más universal de los cubanos.