CIUDAD SIN MAR
La democracia en agonía: Embriagados por las luces del primer mundo salimos sin pudor a dar vergüenza. Como en oscuros viejos tiempos, en Buenos Aires levantan a la gente en condición de calle para esconderla a la vista, no digamos de los estadistas, sino de los cientos de servicios de inteligencia, los únicos que podrán circular libremente en una ciudad sitiada.