Un partido que no se juega en la cancha, se juega en el baldío del inconsciente. Si es que un coloquio de mafiosos no se olvida de colocar las vallas para que los demonios no nos embarren el campito.
Un partido que no se juega en la cancha, se juega en el baldío del inconsciente. Si es que un coloquio de mafiosos no se olvida de colocar las vallas para que los demonios no nos embarren el campito.