Gustav Mahler tenía 24 años cuando empezó a escribir su primera sinfonía. Volcado en la dirección de orquesta, tardó 4 años en completarla. La tituló "Titán" y la concibió como un gran poema sinfónico, que no funcionó cuando se estrenó. El compositor austríaco tuvo que revisar la partitura y realizó algunos cambios: eliminó uno de los movimientos y también el título de la obra. Fue así como consiguió el aplauso general y se hizo un hueco en las programaciones de las salas de concierto. La partitura está inspirada en el amor a la naturaleza, la amistad, la muerte y la eternidad.