Este capítulo nos enseña a confiar en el “no” de Dios como un acto de amor. Aceptar la negación divina no como rechazo, sino como protección y guía hacia algo mejor dentro de Su perfecta voluntad.
Este capítulo nos enseña a confiar en el “no” de Dios como un acto de amor. Aceptar la negación divina no como rechazo, sino como protección y guía hacia algo mejor dentro de Su perfecta voluntad.