La provisión tendrá dos orígenes; uno evidente y otro donde no tendremos ni la remota idea de dónde llegará, pero Dios hará que suceda el milagro. Pero ¿qué pensamos cuando la fuente de provisión se seca? ¿Qué hacer al respecto?
La provisión tendrá dos orígenes; uno evidente y otro donde no tendremos ni la remota idea de dónde llegará, pero Dios hará que suceda el milagro. Pero ¿qué pensamos cuando la fuente de provisión se seca? ¿Qué hacer al respecto?