Las manos de Idel Manuel Hernández Acevedo comenzaron a temblar de manera abrupta. Sus ideas se descontinuaban tanto como las líneas que no lograban completar el diseño. Tropezó con la frustración y una incertidumbre que duró 4 años. Fue así como comenzó a girar el mundo para el lado contrario de sus sueños y pensó su vida como un regalo robado.
Por Yeris del Sauzal