Hay momentos en los que la vida empieza a ponerse verde por dentro. No ocurre de golpe, sino poco a poco: el cansancio nos pesa, las ilusiones se apagan y uno termina acostumbrándose a vivir bajo ciertos “pórticos” que parecen dar sombra, pero en realidad mantienen el alma estancada.
Juan 5 nos lleva hasta Betesda, donde un hombre llevaba treinta y ocho años esperando que algo cambiara. Pero Jesús se acerca a él y le hace una pregunta que también nos alcanza hoy: “¿Quieres sanar?”.
Esa pregunta rompe la excusa, despierta la fe y nos invita a dejar de esperar que todo dependa de otros.
Esta palabra nos anima a reconocer dónde nos hemos detenido, a levantarnos de aquello que nos paraliza y a caminar de una manera diferente. Porque Jesús no solo quiere sacarnos del estancamiento; quiere enseñarnos a vivir con propósito, libertad y obediencia.
Tal vez hoy también necesitamos volver a escuchar su voz diciendo: “Levántate”.