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Hay días en los que te sientes en tinieblas y te preguntas si Dios se fue, si de verdad eres su hijo o si algo en ti se rompió para siempre. Tus emociones gritan una cosa, tus pensamientos otra… y lo que menos ves es luz.
En este devocional meditamos en Miqueas 7:8 y en el Salmo 23, para recordar que la Biblia no niega el valle ni la oscuridad, pero sí nos presenta a un Dios que camina con nosotros allí. No vivimos por lo que sentimos, sino por lo que Cristo declaró en la cruz: que somos hijos, limpios y amados en Él.
Tómate estos minutos para orar, aferrarte a la Palabra y dejar que, aunque estés morando en tinieblas, el Señor sea tu luz. (Miqueas 7:8; Salmo 23:4; Romanos 8:1)
By Story LivingHay días en los que te sientes en tinieblas y te preguntas si Dios se fue, si de verdad eres su hijo o si algo en ti se rompió para siempre. Tus emociones gritan una cosa, tus pensamientos otra… y lo que menos ves es luz.
En este devocional meditamos en Miqueas 7:8 y en el Salmo 23, para recordar que la Biblia no niega el valle ni la oscuridad, pero sí nos presenta a un Dios que camina con nosotros allí. No vivimos por lo que sentimos, sino por lo que Cristo declaró en la cruz: que somos hijos, limpios y amados en Él.
Tómate estos minutos para orar, aferrarte a la Palabra y dejar que, aunque estés morando en tinieblas, el Señor sea tu luz. (Miqueas 7:8; Salmo 23:4; Romanos 8:1)