
Sign up to save your podcasts
Or


Hay un momento en los procesos de conciencia que casi nunca se nombra: cuando ya has visto tus patrones y sabes que no quieres seguir viviendo desde el autoabandono o la exigencia constante… pero tu cuerpo todavía no está bien.
No hay descanso, no hay ligereza.
Porque aunque la mente haya entendido, el sistema nervioso sigue viviendo en la realidad anterior.
En este episodio hablo de ese punto exacto: cuando parar no se siente como descanso, sino como peligro, y cuando soltar no trae alivio, sino ansiedad o tensión.
No porque estés haciendo algo mal, sino porque durante mucho tiempo estar alerta fue la única forma de sobrevivir.
Si sientes que ya no quieres vivir como antes, pero todavía no sabes cómo habitar lo nuevo, este episodio es para ti.
Este episodio forma parte del universo del Método Volver a Ti, un proceso de transformación que muestra cómo la identidad de supervivencia organiza muchos de nuestros patrones, decisiones y vínculos.
Porque tu problema no es quién eres.
Es la identidad que tuviste que construir para sobrevivir.
By Vanesa VicianoHay un momento en los procesos de conciencia que casi nunca se nombra: cuando ya has visto tus patrones y sabes que no quieres seguir viviendo desde el autoabandono o la exigencia constante… pero tu cuerpo todavía no está bien.
No hay descanso, no hay ligereza.
Porque aunque la mente haya entendido, el sistema nervioso sigue viviendo en la realidad anterior.
En este episodio hablo de ese punto exacto: cuando parar no se siente como descanso, sino como peligro, y cuando soltar no trae alivio, sino ansiedad o tensión.
No porque estés haciendo algo mal, sino porque durante mucho tiempo estar alerta fue la única forma de sobrevivir.
Si sientes que ya no quieres vivir como antes, pero todavía no sabes cómo habitar lo nuevo, este episodio es para ti.
Este episodio forma parte del universo del Método Volver a Ti, un proceso de transformación que muestra cómo la identidad de supervivencia organiza muchos de nuestros patrones, decisiones y vínculos.
Porque tu problema no es quién eres.
Es la identidad que tuviste que construir para sobrevivir.